Alrededor de la catedral se
extendía, en estrecha zona, el primitivo recinto de Vetusta. Comprendía lo que
se llamaba el barrio de la Encimada y dominaba todo el pueblo que se había ido
estirando por Noroeste y por Sudeste. Desde la torre se veía, en algunos patios
y jardines de casas viejas y ruinosas, restos de la antigua muralla,
convertidos en terrados o paredes medianeras, entre huertos y corrales.